Estaba ahora mismo intentando
hacer cosas productivas, pero se me ha venido encima la procrastinación en
forma de reflexión tardodominguera. Así que me he puesto trascendental pensando
que la vida es para mí como un libro de esos de “elige tu propia aventura”.
Sí, tal cual. Porque pensar que
es 100% como plantea el libre albedrío no me termina de cuadrar porque creo que
hay puntos fijos por los que terminas pasando. Esto es, las páginas están
escritas. Pero no lo veo como un proceso lineal, sino que tenemos capacidad de
decidir en cierta medida. No podemos elegir del todo, porque tenemos pocos
grados de libertad, pero sí que podemos elegir entre ir a la página 44 o a la 512. Y, creo, que esta elección la determinan por igual nuestro aprendizaje y nuestros impulsos.
Detrás de este libro no sé si
pensar que hay un creador inteligente y tampoco me preocupa del todo. Mi culto
es hacia la existencia y hacia la libertad de elección. Incluso puede que este libro tenga unas instrucciones. Y quizá,
pueda denominárselas “dogma”, pero ¿por qué pensar que esas reglas son fijas?
Quizá varían según elijas a qué páginas ir… Y, ¿estarían condicionadas si, en efecto, existiera un creador?
Cuando me pongo así, siempre acabo con más preguntas que respuestas...