martes, 24 de septiembre de 2013

Virtudes #2

Tengo una facilidad enorme para separar los pensamientos de las cosas que hago. Me refiero concretamente al trabajo, las cosas que “son productivas pero me molan” y la vida personal. Llevando una vida “multitarea” como es la mía, desde luego, sería muy difícil compaginar todo si no fuera así. Quizá podría incluso mejorar esta capacidad, pero creo que estoy en el punto justo.

Suena tan pedante dicho así, que ahora vienen las desventajas. Y es que, de hecho, llego a olvidar algunas cosas precisamente por esta forma de separar todo de forma tan estanca. Ayer, cuando entré en la oficina a las 9 de la mañana, lo primero que hice fue revisar las notas que me dejé el viernes con lo primero que tenía que hacer el lunes según llegara a trabajar. Así que me exige ser concienzudamente ordenado, algo que me cuesta sobremanera…

De todos modos, creo que tiene también que ver con algo que pensé ayer y es que lo menos importante que hago a lo largo del día es el trabajo. Cada vez le doy menos importancia frente a lo que considero que la tiene de verdad. Espero seguir teniendo la capacidad de distinguir lo que es importante por encima de lo que es "urgente"...

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