Tengo una facilidad enorme para
separar los pensamientos de las cosas que hago. Me refiero concretamente al
trabajo, las cosas que “son productivas pero me molan” y la vida personal. Llevando una vida “multitarea” como es la mía, desde luego, sería muy
difícil compaginar todo si no fuera así. Quizá podría incluso mejorar esta capacidad, pero creo que estoy en el punto justo.
Suena tan pedante dicho así, que
ahora vienen las desventajas. Y es que, de hecho, llego a olvidar algunas cosas
precisamente por esta forma de separar todo de forma tan estanca. Ayer, cuando
entré en la oficina a las 9 de la mañana, lo primero que hice fue revisar las
notas que me dejé el viernes con lo primero que tenía que hacer el lunes según
llegara a trabajar. Así que me exige ser concienzudamente ordenado, algo que me
cuesta sobremanera…
De todos modos, creo que tiene también que ver con algo que pensé ayer y es que lo menos importante que hago a lo largo del día es el trabajo. Cada vez le doy menos importancia frente a lo que considero que la tiene de verdad. Espero seguir teniendo la capacidad de distinguir lo que es importante por encima de lo que es "urgente"...
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