domingo, 16 de junio de 2013

Pincelada #4

Una reflexión rápida sobre el verano, aprovechando este calor tan majo que hace: las dos horas para hacer la digestión antes de bañarse en la piscina, en realidad no son para hacer la digestión sino para que las madres tengan siesta. Lo considero sólo para madres porque los padres suelen ser más despreocupados. Pero bueno, como suelo criticar las generalizaciones baratas, diré que en algunos casos el tema siesta será general... 

Sin embargo, hay casos en que eso les sale mal. Por ejemplo, el mío cuando era pequeño. Podía ser tremendamente pesado y no paraba de preguntar si ya había pasado el rato suficiente. 

Pero creo que no era por quererme bañar sino por evitar que mis padres durmieran. Por eso, durante años, me levantaba en medio de la noche, iba a la habitación de mis padres y les preguntaba cosas como por qué se extinguieron los dinosaurios, cómo funcionan los volcanes o cómo se forman las nubes. Durante el día, mis padres espoleaban mi curiosidad, pero por la noche no les hacía tanta gracia... 

Pero curioso sigo siendo un rato y espero que sea hereditario (en el supuesto de que haga uso de mi material genético, porque en otra pincelada contaré lo que opino del tema) porque lo que me puedo descojonar con un cabezón que me haga preguntas de esas...

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