Llevo tiempo sin escribir por falta de tiempo. Y hoy tampoco tengo mucho, pero ya que ayer perdí la tarde vomitando (literalmente. Gastroenteritis, le llaman a eso...), no quiero dejar pasar la oportunidad de hacerlo otro poco esta mañana de domingo. Aunque esta vez, de forma figurada.
Así pues, voy a exponer mi Teoría del Hijoputismo: a lo largo de la vida, hay quien va dando pequeños pasos en los cuales se hacen cosas poco peores que las que se venían haciendo, con el fin de tener alguna ventaja. Por el pequeño paso que suponen, se asumen como buenas. Y no pasaría nada si quedaran en eso... El problema viene cuando, de este modo, se va subiendo el nivel pero siempre se considera que lo que se hace es sólo (si acaso, que a veces ni eso) un poco malo.
Y lo más curioso de todo es que, quien lo ve desde fuera, puede llegar a contagiarse de esa bondad "obligada a diluirse" y puede llegar a justificar al hijo de puta por las circunstancias. Porque, claro está, "se ha visto obligado a hacer algo malo, pero en el fondo es buena gente".
No le daré más vueltas. Cada cual que saque sus propias conclusiones. Este blog es para invitar a la reflexión, no para dar las respuestas (entre otras cosas, porque carezco de la mayoría de ellas).
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