domingo, 12 de enero de 2014

Pincelada #7

Estaba ahora mismo intentando hacer cosas productivas, pero se me ha venido encima la procrastinación en forma de reflexión tardodominguera. Así que me he puesto trascendental pensando que la vida es para mí como un libro de esos de “elige tu propia aventura”.

Sí, tal cual. Porque pensar que es 100% como plantea el libre albedrío no me termina de cuadrar porque creo que hay puntos fijos por los que terminas pasando. Esto es, las páginas están escritas. Pero no lo veo como un proceso lineal, sino que tenemos capacidad de decidir en cierta medida. No podemos elegir del todo, porque tenemos pocos grados de libertad, pero sí que podemos elegir entre ir a la página 44 o a la 512. Y, creo, que esta elección la determinan por igual nuestro aprendizaje y nuestros impulsos.

Detrás de este libro no sé si pensar que hay un creador inteligente y tampoco me preocupa del todo. Mi culto es hacia la existencia y hacia la libertad de elección. Incluso puede que este libro tenga unas instrucciones. Y quizá, pueda denominárselas “dogma”, pero ¿por qué pensar que esas reglas son fijas? Quizá varían según elijas a qué páginas ir… Y, ¿estarían condicionadas si, en efecto, existiera un creador?

Cuando me pongo así, siempre acabo con más preguntas que respuestas...