domingo, 30 de junio de 2013

Pincelada #5

Llevo tiempo sin escribir por falta de tiempo. Y hoy tampoco tengo mucho, pero ya que ayer perdí la tarde vomitando (literalmente. Gastroenteritis, le llaman a eso...), no quiero dejar pasar la oportunidad de hacerlo otro poco esta mañana de domingo. Aunque esta vez, de forma figurada.

Así pues, voy a exponer mi Teoría del Hijoputismo: a lo largo de la vida, hay quien va dando pequeños pasos en los cuales se hacen cosas poco peores que las que se venían haciendo, con el fin de tener alguna ventaja. Por el pequeño paso que suponen, se asumen como buenas. Y no pasaría nada si quedaran en eso... El problema viene cuando, de este modo, se va subiendo el nivel pero siempre se considera que lo que se hace es sólo (si acaso, que a veces ni eso) un poco malo.

Y lo más curioso de todo es que, quien lo ve desde fuera, puede llegar a contagiarse de esa bondad "obligada a diluirse" y puede llegar a justificar al hijo de puta por las circunstancias. Porque, claro está, "se ha visto obligado a hacer algo malo, pero en el fondo es buena gente".

No le daré más vueltas. Cada cual que saque sus propias conclusiones. Este blog es para invitar a la reflexión, no para dar las respuestas (entre otras cosas, porque carezco de la mayoría de ellas).

domingo, 16 de junio de 2013

Pincelada #4

Una reflexión rápida sobre el verano, aprovechando este calor tan majo que hace: las dos horas para hacer la digestión antes de bañarse en la piscina, en realidad no son para hacer la digestión sino para que las madres tengan siesta. Lo considero sólo para madres porque los padres suelen ser más despreocupados. Pero bueno, como suelo criticar las generalizaciones baratas, diré que en algunos casos el tema siesta será general... 

Sin embargo, hay casos en que eso les sale mal. Por ejemplo, el mío cuando era pequeño. Podía ser tremendamente pesado y no paraba de preguntar si ya había pasado el rato suficiente. 

Pero creo que no era por quererme bañar sino por evitar que mis padres durmieran. Por eso, durante años, me levantaba en medio de la noche, iba a la habitación de mis padres y les preguntaba cosas como por qué se extinguieron los dinosaurios, cómo funcionan los volcanes o cómo se forman las nubes. Durante el día, mis padres espoleaban mi curiosidad, pero por la noche no les hacía tanta gracia... 

Pero curioso sigo siendo un rato y espero que sea hereditario (en el supuesto de que haga uso de mi material genético, porque en otra pincelada contaré lo que opino del tema) porque lo que me puedo descojonar con un cabezón que me haga preguntas de esas...

lunes, 10 de junio de 2013

Pincelada #3

Animado por una expresión que ha salido en la conversación que acabo de tener por teléfono, voy a hablar mi teoría sobre la influencia del tiempo sobre mi persona.

Siendo completamente honesto, la idea me vino de forma externa por un comentario del por entonces compañero de piso de una de mis mejores amigas (Top3*). Recuerdo bastante bien esa tarde-noche. Fue en un bar que hace esquina entre las calles Romero Robledo y Martín de los Heros (el mismo bar en el que tiempo después, en un cumpleaños de mi amiga conocimos a ese borrachín entrañable que nos amenizó la velada).

A base de darle vueltas, mi planteamiento acabó siendo como sigue: mi "yo del pasado" tiene unas esperanzas y unas expectativas que trunca a base de procrastinar** mi "yo del presente", jodiendo así a mi "yo del futuro".

Sin embargo, hoy he descubierto que no soy tan original como pensaba. Pero bueno, está visto que es para bien.

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* Top3 es el podium de mis amistades. Básicamente y, aunque esto debería representar una Pincelada #n, la idea es que tengo ordenadas mis amistades por categorías: 1) Top3, 2) los amigos que se acercan al Top3, por los que sería capaz de que me partieran las piernas (en un número también tan limitado que me sobran dedos en las manos), 3) los buenos amigos: esa gente maja por la que soy capaz de hacer favores, pero no han conseguido alcanzar las categorías anteriores y 4) el resto del mundo (categoría que varía en mi caso entre la completa indiferencia y el odio visceral, sea justificado o no, la cual abarca al 99,99% de la población). Creo además que soy bastante ecuánime, porque estés en la categoría que estés, lo habrás notado. Otra cosa no soy, pero falso tampoco. No lo consigo y eso que me encantaría poder...

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** Sobre la procrastinación y lo que significa para mí ya hablaré en otro momento...

domingo, 9 de junio de 2013

Recuerdo #1

Estos días, como aún no me acostumbro a no pasar las épocas de exámenes (en el fondo, es que en realidad no las he dejado de tener del todo porque siempre me tocan entregas en estas fechas), me acuerdo mucho de cuando me tocaba pasarlas.

Estos días, por llevar un tiempo siendo profesor de 2º de bachillerato en una academia, he estado bastante más pendiente de lo que me hubiera correspondido sino, a los exámenes de PAU. A lo tonto, los días 11 y 12 de este mes se cumplirán 10 años desde que pasé yo aquel apuro/trámite.

Ya durante la carrera, recuerdo especialmente las llegadas por la mañana a la biblioteca de Agrónomos para preparar los exámenes de junio durante el primer año de carrera. Aún con el miedo a que me echaran de la carrera por no aprobar nada, el olor a hierba recién cortada y/o regada al salir del Metro, siempre con los cascos puestos escuchando por aquel entonces a Jimmy Eat World, Incubus, A.FI., etc (visto ya con tiempo, son grupos que han envejecido bastante peor que yo). 

Normal que le cogiera el asco que le cogí a esa biblioteca y ya no volviera más. Así pues, se inició un periplo por épocas en el que probé a ir a Agrícolas, Arquitectura, alguna vez suelta a Teleco y a la Biblioteca Municipal de al lado de mi casa (de la cual omito el nombre intencionadamente). Hasta que, por fin, encontré mi lugar para estudiar: la facultad de Geografía e Historia. El lugar en el que he hecho más amigos en mi vida universitaria, donde los descansos empezaron a ser la mayoría del tiempo de "estudio" y donde mejor me lo he pasado en general. 

Así pasó, que tuvimos que terminar por cambiar de lugar de estudio hacia Filología para poder estudiar algo... y los fines de semana al Multiusos, la María Zambrano y Aeronáuticos. 

La verdad es que en el momento lo pasaba francamente mal. Nunca me ha gustado estudiar ni fui un estudiante especialmente trabajador. Pero visto con el tiempo, fue una gran época y parte de los mejores amigos que tengo los hice yendo a "estudiar". No se me olvidarán jamás esas comidas diciendo tonterías absurdas cuando nos podía la presión, las visitas a Chiqui (Odontología), el día de la heladería Los Andes, los San Cemento/San Teleco/Fiestas de BBAA/beber porque sí en el césped un día entre semana (en una ocasión en el hall de la escuela de Caminos, antes de que prohibieran beber. Hijos de puta...), las cañas al salir de la biblioteca (hubo una época en sexto que fueron literalmente diarias), etc. Ni todas las excusas, los "mañana me miro (rellenar con lo que te habías dejado de estudiar ese día)", los días que entraba leyendo en la biblioteca y me tiraba la primera hora siguiendo la lectura antes de ponerme a estudiar, los "cuénteme (rellenar con el tema a explicar) en el pasadizo en un momento", etc.

Cómo echo de menos el sitio al que 100% normales no es que entráramos, pero salimos siendo lo que somos ahora.

Sólo me queda mandar ánimos a quienes estáis en época de exámenes ahora mismo. Pronto os habrá ido tan bien que, como yo, las estaréis echando de menos.