Animado por una expresión que ha salido en la conversación que acabo de tener por teléfono, voy a hablar mi teoría sobre la influencia del tiempo sobre mi persona.
Siendo completamente honesto, la idea me vino de forma externa por un comentario del por entonces compañero de piso de una de mis mejores amigas (Top3*). Recuerdo bastante bien esa tarde-noche. Fue en un bar que hace esquina entre las calles Romero Robledo y Martín de los Heros (el mismo bar en el que tiempo después, en un cumpleaños de mi amiga conocimos a ese borrachín entrañable que nos amenizó la velada).
A base de darle vueltas, mi planteamiento acabó siendo como sigue: mi "yo del pasado" tiene unas esperanzas y unas expectativas que trunca a base de procrastinar** mi "yo del presente", jodiendo así a mi "yo del futuro".
Sin embargo, hoy he descubierto que no soy tan original como pensaba. Pero bueno, está visto que es para bien.
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* Top3 es el podium de mis amistades. Básicamente y, aunque esto debería representar una Pincelada #n, la idea es que tengo ordenadas mis amistades por categorías: 1) Top3, 2) los amigos que se acercan al Top3, por los que sería capaz de que me partieran las piernas (en un número también tan limitado que me sobran dedos en las manos), 3) los buenos amigos: esa gente maja por la que soy capaz de hacer favores, pero no han conseguido alcanzar las categorías anteriores y 4) el resto del mundo (categoría que varía en mi caso entre la completa indiferencia y el odio visceral, sea justificado o no, la cual abarca al 99,99% de la población). Creo además que soy bastante ecuánime, porque estés en la categoría que estés, lo habrás notado. Otra cosa no soy, pero falso tampoco. No lo consigo y eso que me encantaría poder...
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** Sobre la procrastinación y lo que significa para mí ya hablaré en otro momento...
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