martes, 24 de septiembre de 2013

Virtudes #2

Tengo una facilidad enorme para separar los pensamientos de las cosas que hago. Me refiero concretamente al trabajo, las cosas que “son productivas pero me molan” y la vida personal. Llevando una vida “multitarea” como es la mía, desde luego, sería muy difícil compaginar todo si no fuera así. Quizá podría incluso mejorar esta capacidad, pero creo que estoy en el punto justo.

Suena tan pedante dicho así, que ahora vienen las desventajas. Y es que, de hecho, llego a olvidar algunas cosas precisamente por esta forma de separar todo de forma tan estanca. Ayer, cuando entré en la oficina a las 9 de la mañana, lo primero que hice fue revisar las notas que me dejé el viernes con lo primero que tenía que hacer el lunes según llegara a trabajar. Así que me exige ser concienzudamente ordenado, algo que me cuesta sobremanera…

De todos modos, creo que tiene también que ver con algo que pensé ayer y es que lo menos importante que hago a lo largo del día es el trabajo. Cada vez le doy menos importancia frente a lo que considero que la tiene de verdad. Espero seguir teniendo la capacidad de distinguir lo que es importante por encima de lo que es "urgente"...

jueves, 5 de septiembre de 2013

Virtudes #1

Aunque considero que tengo algunas buenas cualidades (eso sí, bastantes menos que defectos y muy ensombrecidas por ellos), está claro que la constancia no es de mis mayores virtudes. Creo que lo he demostrado en estos meses que llevo sin escribir por aquí. 

Y no será por falta de ideas, que como le dijo Dalí a Le Corbusier, "siempre tengo ideas", sino más bien porque me falta constancia y así no hay quien se siente a escribir. Y me jode, porque lo mismo Sampedro que Bradbury, que son dos de mis referentes más claros, ponían el esfuerzo entre lo más importante para conseguir algo digno de ser leído. Aunque entra en contradicción con Malatesta, que decía que quien más aprecio siente por el esfuerzo y el trabajo es quien nunca se ha esforzado y nunca ha trabajado. Y Malatesta también es uno de mis referentes, en este caso ideológico (de ideas, no de ideología, que prefiero no tener para considerar que soy dueño de mis ideas y no al contrario).

Total, todo esto para decir que, tras el involuntario parón veraniego, espero volver a publicar por aquí con cierta regularidad. Aunque sólo sea para que este blog no se convierta en otro de esos en que aparece la frase lapidaria de “Hacía mucho que no publicaba, pero a partir de ahora lo haré más a menudo, prometido”, en que miras la fecha de esta última entrada y han pasado ya dos o tres años.

Bienvenidos, pues, a la temporada de otoño de lo que pasa por mi cabeza. O bienvenido yo (que además, para quien no lo sepa, es mi santo), porque en el fondo escribo esto como una misiva a “mi yo de dentro de 10 años”.