domingo, 8 de diciembre de 2013

Reflexiones de domingo por la tarde #1

Aunque es algo que lleva barruntándome en la cabeza hace días, hoy es cuando me he sentado a escribir y, por tanto, cuando he puesto en orden lo que pienso.

La cuestión es que suelo escribir para que  mi “yo del futuro” sepa cómo es mi “yo del presente” no sólo por los recuerdos, sino también a través de evidencias. Bueno, un poco también por si acabo siendo importante, para que mi biógrafo tenga material de referencia de primera mano y no tenga que inventarse tonterías.

Pero el otro día me di cuenta de que nunca he escrito a mi “yo del pasado” y tenía que resolverlo, así que esta vez va por ti, Samir de los 17-18 años. Espero no alterar el espacio-tiempo:

 No desesperes: vas a perder la virginidad. Aguanta estos meses, que no es ningún drama. Más grave va a ser que suspendas el carnet de conducir y lo abandones ad eternum (como eres de la ESO y aún no te ha dado por ser autodidacta, te diré que significa “para siempre”. Aunque igual algún día se decide nuestro “yo del futuro” y se lo saca…).

Sigue sin mentir nunca. A veces hay quien se toma mal la verdad, pero es una cuestión de principios. Respeta, pero no mientas.

Procura mantener las amistades que merecen la pena (sabrás bien cuáles son cuando aparezca un conflicto) que tienes ahora. Alguna se romperá antes y es inevitable. Aprovecha también que vas a empezar la universidad para hacer nuevos amigos, pero procura hacerlos en todos los ámbitos de la vida.

Vas a tener un cólico nefrítico a los 21. Es el rito de iniciación familiar, así que pasará sí o sí, no intentes remediarlo, pero para que sea menos bestia y el riñón siga trabajando en condiciones, no te pases con el tomate, los espárragos ni la carne roja (lo que te produce los cálculos es el ácido úrico. Del marisco no te hablo, que sé que no te gusta). No te diré que bebas mucho, porque lo mismo te confundes y piensas que no me refiero a agua. De hecho, sigue sin beber alcohol hasta que te salga de las narices. Nunca has cedido a la presión de grupo y tienes personalidad suficiente para seguir sin ceder.

Ser caminero no es tan grande como lo pintan. Haz lo que te guste durante la carrera, no todo es estudiar. Y, por favor, sigue leyendo aunque algún gilipollas te diga que es mejor acabar la carrera en seis años que en más por haber perdido el tiempo leyendo.

En la Escuela vas a ver que no eres tan inteligentísimo como pensabas en el colegio. Tonto tampoco… pero vas a ver que en el mundo hay auténticos genios y no eres uno de ellos. Pero haz por acercarte. De todas formas, no te sientas abrumado cuando suspendas: sentir frustración también enseña y forja el carácter y hasta ahora nunca la has sentido.

Vas a dejar de jugar al baloncesto progresivamente. Y, bueno… de hacer deporte en general, salvo veranos y días de guardar que empezarás a montar en bici. La vas a disfrutar mucho y pronto cambiará hasta tu concepción de la ciudad. No la dejes.

Como vas a hacer menos deporte y pasar muchas horas sentado, vas a engordar. Cuídate. Algún día llegará alguien importante que te lo dirá. Discúteselo lo justo, pero hazle caso, que sabe de lo que habla.

Te vas a enamorar y la vas a cagar en varias ocasiones. Ve con cuidado. Aún así, te vas a  dar buenos batacazos, pero no digas que no te lo advertí. Por suerte, te recuperarás de ellos. Sólo date tiempo.

A veces (pocas), se van a enamorar de ti y no vas a corresponder. No seas hijo de puta, que tu madre es una santa. Haz por comprender a la chica en cuestión y gestiona bien la situación.

Procura no discutir y tomarte las cosas con calma. Al principio te va a costar, pero verás cómo al final acabas por conseguirlo. Eso sí, que esto no sirva para que dejes pasar la injusticia. Contra ella, resístete siempre.

Haz de las causas que consideres justas tu forma de vida y, si puedes, tu profesión. Yo estoy ahora en ello, pero si tú te pones desde ya a ello, nos será más fácil conseguirlo.

Aún en el caso de que en algún momento consigas tener el empleo de tu vida, recuerda que el trabajo no es lo más importante en la vida. Disfrútala y cuida de la gente de tu alrededor, son los verdaderamente importantes. Nunca pierdas de vista tu sistema de valores y entiende bien las prioridades.

Y lo más importante, en consonancia con lo anterior: vas a conocer gente increíble. Cuídala. Sobre todo a una persona en particular. Esfuérzate por mantenerla a tu lado el máximo tiempo posible, así que nunca te relajes pensando que va a estar ahí porque sí. Trátala siempre con la atención del primer día, pero con la complicidad del último. Haz que se sienta tan especial como es.


Aunque te haya guiado, eres tú el que marca el camino. 

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