sábado, 21 de diciembre de 2013

Pincelada #6

Siempre he pensado que las paredes de las calles son un lugar idóneo para la creación de conciencia. Y en este escenario de crisis que ya se prolonga bastante (porque es más una crisis de valores que económica), me vienen a la cabeza dos pintadas que vi en momentos clave de mi formación como persona.

La primera decía así: "Cría ricos y te comerás sus crisis", firmada con una @ de anarquía que hizo que impactara más si cabe en mi cerebro infantil y le preguntara a mi madre qué significaba. Estaba en Batán, justo debajo del paso inferior que cruza hasta la calle Cebreros, por lo que la vi durante meses cuando iba al colegio.

La segunda fue completamente efímera, pero recuerdo perfectamente que la vi después de haber tenido clase en la academia y cogí el 133 para ir a la Escuela. Ponía: "La hipoteca amansa al obrero". Como estaba pintada en la fachada de la Junta Municipal de Moncloa, al día siguiente ya no estaba.

Y es que, como vi en otra pintada, "Cuando los medios callan, es el turno de que hablen las paredes".

domingo, 8 de diciembre de 2013

Reflexiones de domingo por la tarde #1

Aunque es algo que lleva barruntándome en la cabeza hace días, hoy es cuando me he sentado a escribir y, por tanto, cuando he puesto en orden lo que pienso.

La cuestión es que suelo escribir para que  mi “yo del futuro” sepa cómo es mi “yo del presente” no sólo por los recuerdos, sino también a través de evidencias. Bueno, un poco también por si acabo siendo importante, para que mi biógrafo tenga material de referencia de primera mano y no tenga que inventarse tonterías.

Pero el otro día me di cuenta de que nunca he escrito a mi “yo del pasado” y tenía que resolverlo, así que esta vez va por ti, Samir de los 17-18 años. Espero no alterar el espacio-tiempo:

 No desesperes: vas a perder la virginidad. Aguanta estos meses, que no es ningún drama. Más grave va a ser que suspendas el carnet de conducir y lo abandones ad eternum (como eres de la ESO y aún no te ha dado por ser autodidacta, te diré que significa “para siempre”. Aunque igual algún día se decide nuestro “yo del futuro” y se lo saca…).

Sigue sin mentir nunca. A veces hay quien se toma mal la verdad, pero es una cuestión de principios. Respeta, pero no mientas.

Procura mantener las amistades que merecen la pena (sabrás bien cuáles son cuando aparezca un conflicto) que tienes ahora. Alguna se romperá antes y es inevitable. Aprovecha también que vas a empezar la universidad para hacer nuevos amigos, pero procura hacerlos en todos los ámbitos de la vida.

Vas a tener un cólico nefrítico a los 21. Es el rito de iniciación familiar, así que pasará sí o sí, no intentes remediarlo, pero para que sea menos bestia y el riñón siga trabajando en condiciones, no te pases con el tomate, los espárragos ni la carne roja (lo que te produce los cálculos es el ácido úrico. Del marisco no te hablo, que sé que no te gusta). No te diré que bebas mucho, porque lo mismo te confundes y piensas que no me refiero a agua. De hecho, sigue sin beber alcohol hasta que te salga de las narices. Nunca has cedido a la presión de grupo y tienes personalidad suficiente para seguir sin ceder.

Ser caminero no es tan grande como lo pintan. Haz lo que te guste durante la carrera, no todo es estudiar. Y, por favor, sigue leyendo aunque algún gilipollas te diga que es mejor acabar la carrera en seis años que en más por haber perdido el tiempo leyendo.

En la Escuela vas a ver que no eres tan inteligentísimo como pensabas en el colegio. Tonto tampoco… pero vas a ver que en el mundo hay auténticos genios y no eres uno de ellos. Pero haz por acercarte. De todas formas, no te sientas abrumado cuando suspendas: sentir frustración también enseña y forja el carácter y hasta ahora nunca la has sentido.

Vas a dejar de jugar al baloncesto progresivamente. Y, bueno… de hacer deporte en general, salvo veranos y días de guardar que empezarás a montar en bici. La vas a disfrutar mucho y pronto cambiará hasta tu concepción de la ciudad. No la dejes.

Como vas a hacer menos deporte y pasar muchas horas sentado, vas a engordar. Cuídate. Algún día llegará alguien importante que te lo dirá. Discúteselo lo justo, pero hazle caso, que sabe de lo que habla.

Te vas a enamorar y la vas a cagar en varias ocasiones. Ve con cuidado. Aún así, te vas a  dar buenos batacazos, pero no digas que no te lo advertí. Por suerte, te recuperarás de ellos. Sólo date tiempo.

A veces (pocas), se van a enamorar de ti y no vas a corresponder. No seas hijo de puta, que tu madre es una santa. Haz por comprender a la chica en cuestión y gestiona bien la situación.

Procura no discutir y tomarte las cosas con calma. Al principio te va a costar, pero verás cómo al final acabas por conseguirlo. Eso sí, que esto no sirva para que dejes pasar la injusticia. Contra ella, resístete siempre.

Haz de las causas que consideres justas tu forma de vida y, si puedes, tu profesión. Yo estoy ahora en ello, pero si tú te pones desde ya a ello, nos será más fácil conseguirlo.

Aún en el caso de que en algún momento consigas tener el empleo de tu vida, recuerda que el trabajo no es lo más importante en la vida. Disfrútala y cuida de la gente de tu alrededor, son los verdaderamente importantes. Nunca pierdas de vista tu sistema de valores y entiende bien las prioridades.

Y lo más importante, en consonancia con lo anterior: vas a conocer gente increíble. Cuídala. Sobre todo a una persona en particular. Esfuérzate por mantenerla a tu lado el máximo tiempo posible, así que nunca te relajes pensando que va a estar ahí porque sí. Trátala siempre con la atención del primer día, pero con la complicidad del último. Haz que se sienta tan especial como es.


Aunque te haya guiado, eres tú el que marca el camino. 

jueves, 31 de octubre de 2013

Supersticiones #1

No soy un tío supersticioso. Salvo, cuando me examinaba. Ahora veréis por qué ha surgido escribir esto precisamente hoy:

Resulta que tampoco soy un tío que desayune mucho. Al menos, no cuando me toca salir corriendo de casa, los findes algo más. Pero el caso es que sí que me como un yogur (al que, como costumbre, suelo quitar el papel de alrededor después de comérmelo) y hoy, cuando iba a tirar el envase a la basura, he visto que había un boli en el cubo.

Y resulta, que mi hermano tenía hoy examen. Y que el boli era suyo. Inquietante, ¿eh? 

Pues para mí lo habría sido porque tenía una manía cuando me examinaba: tenía que hacer el examen encuestión con el mismo boli que había estado usando mientras lo estudiaba. 

Es que era el boli que había estado en contacto directo con la sabiduría de los apuntes…

Y tenía otra manía, pero esa diferente: tenía unos calzoncillos de la suerte. Y digo tenía porque, tristemente, fenecieron hace ahora 10 días tras rasgarse la tela. Los sastres no pudieron hacer nada y sólo acudieron al lugar para certificar su muerte. 

Espero sustituirlos porque lo de ponerme los “gallumbos de la suerte” lo he seguido haciendo y quiero pensar que funciona.


Y ya. Otro día cuento más tontadas.

martes, 29 de octubre de 2013

Reflexión #1

Necesitaría a alguien que apuntara las ideas que tengo mientras me ducho porque, por alguna razón que desconozco, cuando me ducho por las mañanas me fluyen las ideas por la cabeza con una decisión, una claridad y creatividad de las que carezco el resto del día. 

O, bueno, quizá me valdría con una libreta impermeable...

martes, 15 de octubre de 2013

Desiderata #3

De siempre he pensado que de mayor quería ser como un niño y seguir teniendo capacidad de fascinación. Es lo que más me llama la atención de la infancia. Todo está por descubrir, todo ilusiona. 

Y eso, que de mayor quiero ser pequeño. 

lunes, 7 de octubre de 2013

Defectos #1

Después de dos virtudes, es inevitable que cuente, al menos, un defecto. No es el único que tengo, ya me gustaría...

La cuestión es que desde siempre he usado una agenda. Suele ser mi fiel compañera (y no sigue con "la que me da y me quita alegrías y penas, como rezaba la canción de Piperrak...). En ella llevo toda mi vida desde los libros que voy leyendo a mis inquietudes, pasando, cómo no, por lo que tengo que hacer... que para eso es una agenda.

¿Y dónde radica el defecto entonces? Es simple. De puro procrastinador, dejo algunas tareas no sólo para más adelante, sino sin realizar de forma indefinida. Pero tampoco es éste el defecto al que me refiero, sino el hecho de que las tacho como si las hubiera hecho y las vuelvo a apuntar días más tarde.

Estos días tengo una de esas tareas rondando, pero esta vez no la he apuntado en ninguna parte, para no tacharla sin más. Como si, a fuerza de no escribirla, diera igual cuánto la dilate, pudiendo confiar así en que no se quedará sin realizar...






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PD: pido perdón a quien me tuviera idealizado y haya pasado un mal rato viendo que tengo defectos. 
PD2: obviamente, es broma. Aunque otro de mis defectos sea el tener un humor... digamos que complejo.

martes, 24 de septiembre de 2013

Virtudes #2

Tengo una facilidad enorme para separar los pensamientos de las cosas que hago. Me refiero concretamente al trabajo, las cosas que “son productivas pero me molan” y la vida personal. Llevando una vida “multitarea” como es la mía, desde luego, sería muy difícil compaginar todo si no fuera así. Quizá podría incluso mejorar esta capacidad, pero creo que estoy en el punto justo.

Suena tan pedante dicho así, que ahora vienen las desventajas. Y es que, de hecho, llego a olvidar algunas cosas precisamente por esta forma de separar todo de forma tan estanca. Ayer, cuando entré en la oficina a las 9 de la mañana, lo primero que hice fue revisar las notas que me dejé el viernes con lo primero que tenía que hacer el lunes según llegara a trabajar. Así que me exige ser concienzudamente ordenado, algo que me cuesta sobremanera…

De todos modos, creo que tiene también que ver con algo que pensé ayer y es que lo menos importante que hago a lo largo del día es el trabajo. Cada vez le doy menos importancia frente a lo que considero que la tiene de verdad. Espero seguir teniendo la capacidad de distinguir lo que es importante por encima de lo que es "urgente"...

jueves, 5 de septiembre de 2013

Virtudes #1

Aunque considero que tengo algunas buenas cualidades (eso sí, bastantes menos que defectos y muy ensombrecidas por ellos), está claro que la constancia no es de mis mayores virtudes. Creo que lo he demostrado en estos meses que llevo sin escribir por aquí. 

Y no será por falta de ideas, que como le dijo Dalí a Le Corbusier, "siempre tengo ideas", sino más bien porque me falta constancia y así no hay quien se siente a escribir. Y me jode, porque lo mismo Sampedro que Bradbury, que son dos de mis referentes más claros, ponían el esfuerzo entre lo más importante para conseguir algo digno de ser leído. Aunque entra en contradicción con Malatesta, que decía que quien más aprecio siente por el esfuerzo y el trabajo es quien nunca se ha esforzado y nunca ha trabajado. Y Malatesta también es uno de mis referentes, en este caso ideológico (de ideas, no de ideología, que prefiero no tener para considerar que soy dueño de mis ideas y no al contrario).

Total, todo esto para decir que, tras el involuntario parón veraniego, espero volver a publicar por aquí con cierta regularidad. Aunque sólo sea para que este blog no se convierta en otro de esos en que aparece la frase lapidaria de “Hacía mucho que no publicaba, pero a partir de ahora lo haré más a menudo, prometido”, en que miras la fecha de esta última entrada y han pasado ya dos o tres años.

Bienvenidos, pues, a la temporada de otoño de lo que pasa por mi cabeza. O bienvenido yo (que además, para quien no lo sepa, es mi santo), porque en el fondo escribo esto como una misiva a “mi yo de dentro de 10 años”.

domingo, 30 de junio de 2013

Pincelada #5

Llevo tiempo sin escribir por falta de tiempo. Y hoy tampoco tengo mucho, pero ya que ayer perdí la tarde vomitando (literalmente. Gastroenteritis, le llaman a eso...), no quiero dejar pasar la oportunidad de hacerlo otro poco esta mañana de domingo. Aunque esta vez, de forma figurada.

Así pues, voy a exponer mi Teoría del Hijoputismo: a lo largo de la vida, hay quien va dando pequeños pasos en los cuales se hacen cosas poco peores que las que se venían haciendo, con el fin de tener alguna ventaja. Por el pequeño paso que suponen, se asumen como buenas. Y no pasaría nada si quedaran en eso... El problema viene cuando, de este modo, se va subiendo el nivel pero siempre se considera que lo que se hace es sólo (si acaso, que a veces ni eso) un poco malo.

Y lo más curioso de todo es que, quien lo ve desde fuera, puede llegar a contagiarse de esa bondad "obligada a diluirse" y puede llegar a justificar al hijo de puta por las circunstancias. Porque, claro está, "se ha visto obligado a hacer algo malo, pero en el fondo es buena gente".

No le daré más vueltas. Cada cual que saque sus propias conclusiones. Este blog es para invitar a la reflexión, no para dar las respuestas (entre otras cosas, porque carezco de la mayoría de ellas).

domingo, 16 de junio de 2013

Pincelada #4

Una reflexión rápida sobre el verano, aprovechando este calor tan majo que hace: las dos horas para hacer la digestión antes de bañarse en la piscina, en realidad no son para hacer la digestión sino para que las madres tengan siesta. Lo considero sólo para madres porque los padres suelen ser más despreocupados. Pero bueno, como suelo criticar las generalizaciones baratas, diré que en algunos casos el tema siesta será general... 

Sin embargo, hay casos en que eso les sale mal. Por ejemplo, el mío cuando era pequeño. Podía ser tremendamente pesado y no paraba de preguntar si ya había pasado el rato suficiente. 

Pero creo que no era por quererme bañar sino por evitar que mis padres durmieran. Por eso, durante años, me levantaba en medio de la noche, iba a la habitación de mis padres y les preguntaba cosas como por qué se extinguieron los dinosaurios, cómo funcionan los volcanes o cómo se forman las nubes. Durante el día, mis padres espoleaban mi curiosidad, pero por la noche no les hacía tanta gracia... 

Pero curioso sigo siendo un rato y espero que sea hereditario (en el supuesto de que haga uso de mi material genético, porque en otra pincelada contaré lo que opino del tema) porque lo que me puedo descojonar con un cabezón que me haga preguntas de esas...

lunes, 10 de junio de 2013

Pincelada #3

Animado por una expresión que ha salido en la conversación que acabo de tener por teléfono, voy a hablar mi teoría sobre la influencia del tiempo sobre mi persona.

Siendo completamente honesto, la idea me vino de forma externa por un comentario del por entonces compañero de piso de una de mis mejores amigas (Top3*). Recuerdo bastante bien esa tarde-noche. Fue en un bar que hace esquina entre las calles Romero Robledo y Martín de los Heros (el mismo bar en el que tiempo después, en un cumpleaños de mi amiga conocimos a ese borrachín entrañable que nos amenizó la velada).

A base de darle vueltas, mi planteamiento acabó siendo como sigue: mi "yo del pasado" tiene unas esperanzas y unas expectativas que trunca a base de procrastinar** mi "yo del presente", jodiendo así a mi "yo del futuro".

Sin embargo, hoy he descubierto que no soy tan original como pensaba. Pero bueno, está visto que es para bien.

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* Top3 es el podium de mis amistades. Básicamente y, aunque esto debería representar una Pincelada #n, la idea es que tengo ordenadas mis amistades por categorías: 1) Top3, 2) los amigos que se acercan al Top3, por los que sería capaz de que me partieran las piernas (en un número también tan limitado que me sobran dedos en las manos), 3) los buenos amigos: esa gente maja por la que soy capaz de hacer favores, pero no han conseguido alcanzar las categorías anteriores y 4) el resto del mundo (categoría que varía en mi caso entre la completa indiferencia y el odio visceral, sea justificado o no, la cual abarca al 99,99% de la población). Creo además que soy bastante ecuánime, porque estés en la categoría que estés, lo habrás notado. Otra cosa no soy, pero falso tampoco. No lo consigo y eso que me encantaría poder...

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** Sobre la procrastinación y lo que significa para mí ya hablaré en otro momento...

domingo, 9 de junio de 2013

Recuerdo #1

Estos días, como aún no me acostumbro a no pasar las épocas de exámenes (en el fondo, es que en realidad no las he dejado de tener del todo porque siempre me tocan entregas en estas fechas), me acuerdo mucho de cuando me tocaba pasarlas.

Estos días, por llevar un tiempo siendo profesor de 2º de bachillerato en una academia, he estado bastante más pendiente de lo que me hubiera correspondido sino, a los exámenes de PAU. A lo tonto, los días 11 y 12 de este mes se cumplirán 10 años desde que pasé yo aquel apuro/trámite.

Ya durante la carrera, recuerdo especialmente las llegadas por la mañana a la biblioteca de Agrónomos para preparar los exámenes de junio durante el primer año de carrera. Aún con el miedo a que me echaran de la carrera por no aprobar nada, el olor a hierba recién cortada y/o regada al salir del Metro, siempre con los cascos puestos escuchando por aquel entonces a Jimmy Eat World, Incubus, A.FI., etc (visto ya con tiempo, son grupos que han envejecido bastante peor que yo). 

Normal que le cogiera el asco que le cogí a esa biblioteca y ya no volviera más. Así pues, se inició un periplo por épocas en el que probé a ir a Agrícolas, Arquitectura, alguna vez suelta a Teleco y a la Biblioteca Municipal de al lado de mi casa (de la cual omito el nombre intencionadamente). Hasta que, por fin, encontré mi lugar para estudiar: la facultad de Geografía e Historia. El lugar en el que he hecho más amigos en mi vida universitaria, donde los descansos empezaron a ser la mayoría del tiempo de "estudio" y donde mejor me lo he pasado en general. 

Así pasó, que tuvimos que terminar por cambiar de lugar de estudio hacia Filología para poder estudiar algo... y los fines de semana al Multiusos, la María Zambrano y Aeronáuticos. 

La verdad es que en el momento lo pasaba francamente mal. Nunca me ha gustado estudiar ni fui un estudiante especialmente trabajador. Pero visto con el tiempo, fue una gran época y parte de los mejores amigos que tengo los hice yendo a "estudiar". No se me olvidarán jamás esas comidas diciendo tonterías absurdas cuando nos podía la presión, las visitas a Chiqui (Odontología), el día de la heladería Los Andes, los San Cemento/San Teleco/Fiestas de BBAA/beber porque sí en el césped un día entre semana (en una ocasión en el hall de la escuela de Caminos, antes de que prohibieran beber. Hijos de puta...), las cañas al salir de la biblioteca (hubo una época en sexto que fueron literalmente diarias), etc. Ni todas las excusas, los "mañana me miro (rellenar con lo que te habías dejado de estudiar ese día)", los días que entraba leyendo en la biblioteca y me tiraba la primera hora siguiendo la lectura antes de ponerme a estudiar, los "cuénteme (rellenar con el tema a explicar) en el pasadizo en un momento", etc.

Cómo echo de menos el sitio al que 100% normales no es que entráramos, pero salimos siendo lo que somos ahora.

Sólo me queda mandar ánimos a quienes estáis en época de exámenes ahora mismo. Pronto os habrá ido tan bien que, como yo, las estaréis echando de menos.

jueves, 30 de mayo de 2013

Desiderata #2

Lleva tiempo rondándome la cabeza algo que quiero hacer. No he conseguido sacar tiempo por culpa del trabajo (de este tema ya hablaré, porque da para una entrada entera), pero sé que lo haré: practicar tiro con arco. Así es que espero que no permanezca mucho tiempo en la lista de pendientes.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Desiderata #1

Siempre he dicho que me hubiera encantado tocar un instrumento. Supongo que la guitarra, pero a saber... sin embargo, nunca he aprendido y no creo que lo haga en el futuro. Tendré que conformarme con la admiración hacia quienes lo hacen...


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Por si alguien duda: no, no es el poema de Max Ehrmann el que ha inspirado el nombre de esta categoría de entradas. Pero, con todo, como me parece de esas cosas que hay que leer a lo largo de la vida, aquí lo dejo:
"Camina plácido entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara, y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia. Evita a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Sé cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños. Mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe, hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, la vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto, y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja de las adversidades repentinas, muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas, tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera. Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que sea tu idea de Él, y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto, esfuérzate por ser feliz".

martes, 28 de mayo de 2013

Invento #1

Madrugar me amarga. Es de las cosas que más odio del mundo y encima me avinagra el carácter (la expresión no es mía sino que se la oí a Evaristo Páramos en una entrevista que dio para Carne Cruda). Por eso desarrollé una técnica singular para esquivar parte de la dureza del madrugón: la siesta de después de desayunar.

Desde que trabajo no la he vuelto a practicar pero, cuando estaba en la carrera, me levantaba 15 minutos antes, desayunaba (por llamarlo de alguna manera, porque me levanto con tan pocas ganas de comer que el día que me consigo terminar un yogur ya lo considero todo un logro) y me echaba otros 15 minutos en el sofá. Un gustazo.

Sin embargo, con el tiempo descubrí que no era el único en el mundo que tenía este pequeño placer en su repertorio... Y es que, una de mis mejores amigas desarrolló un sistema parecido, sólo que ella se volvía a la cama y durante más tiempo, lo cual me hizo ver que era un simple aficionadillo de poca monta.

domingo, 26 de mayo de 2013

Pincelada #2

La teoría que hoy expongo surgió de forma conjunta entre amigotes en la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense. Como no estudié ahí (me refiero a que no hice esa carrera porque, ir a estudiar, iba a diario. Otro tema es que llegara siquiera a sentarme…), las opciones de lugares en que se formuló esta teoría se reducen básicamente tres: la biblioteca, la cafetería o el pasadizo.

La cuestión es que, como no somos ciegos ni tampoco de piedra, veíamos a diario un montón de mozas que normalmente parecían normalitas y otros días, sencillamente espectaculares. Esos días pasaron a denominarse los “días de radiaciones”. 

Así que esta pincelada podría plantearse como sigue: hay días en que las tías están radiantes por la razón que sea. Supongo que todos los tenemos, pero los hay como yo, que ponemos tan alto el listón a diario, que es difícil saber cuál es el día “aún más bueno”. Soy todo humildad.

Bueno, ahora un fragmento del ensayo “La industria de la belleza”, de Aldous Huxley:
[…] La verdadera belleza es tanto cuestión del yo interno como de la apariencia exterior del yo. La belleza que posea una jarra de porcelana es cuestión de forma, de color, de textura superficial. La jarra puede estar vacía o servir de alojamiento a las arañas: puede estar llena de miel o de lodo pestilente, que eso en modo alguno modifica su belleza o su fealdad. En cambio, una mujer es un ser vivo, y su belleza no se encuentra sólo a flor de piel. La superficie de la vasija humana se ve afectada por la naturaleza de su contenido espiritual. He visto a mujeres que, a juzgar por los criterios de un experto en porcelana, eran arrebatadoramente adorables. Sus formas, su coloración, su textura superficial eran perfectas. Y a pesar de todo no eran bellas, pues tan excepcional vasija estaba vacía, o bien estaba llena de corrupción. La vaciedad o la fealdad espirituales se reflejan en el exterior; a la inversa, existe una luz interior capaz de transfigurar las formas que un esteta puro tendría por imperfectas o por manifiestamente feas. […]
Y, leyendo esto, me acordé de mi “sistema de puntuación”, que básicamente consiste en: 5 puntos la cara, 2 el cuerpo, hacer un burruño con la puntuación que va hasta este momento y ponderar para arriba o para abajo según el carácter y lo que haya dentro de la cabeza de la chica a evaluar.

domingo, 12 de mayo de 2013

Preferencia #1

El lenguaje es perverso y, por ello, elegir bien la palabra que quieres usar en cada ocasión resulta fundamental. Así, para mí, gran parte de la dificultad de la filosofía viene de esta elección.

Por eso he dudado tanto antes de decantarme por el título para esta categoría de entradas en las que diré simplemente lo que prefiero. La preferencia es un concepto que asume una elección entre un conjunto de alternativas. En el fondo, es un orden. Y como cualquier orden arbitrario, es cuestionable y discutible.

Todo esto para decir cuáles son mis palabras preferidas en castellano. NO y DESOBEDIENCIA. Pero ambas bien entendidas.

NO, porque fija las bases de la reacción y la resistencia en contra de las instrucciones de una autoridad (que normalmente es la autoimpuesta, porque la autoridad ganada suele no imponer sino tratar de convencer) como esfuerzo para tomar la decisión correcta. Y esta es la base de la DESOBEDIENCIA. Ser desobediente, según mi punto de vista, no debería ser sólo un derecho, sino que es un deber. Porque toda acción tiene que tener una reacción y toda forma de poder y dominación debe ser contestada a través de un contrapoder.

Por eso no puedo elegir una sola palabra como preferida. Necesito las dos. Será que si me dicen que tengo que elegir sólo una, prefiero ser desobediente...


"La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos" (H.D. Thoreau)

viernes, 10 de mayo de 2013

Pincelada #1

Muchas de las mejores cosas de la vida son disfrutes intangibles y se hacen desnudo: follar, ducharse, bañarse, echarse la siesta desnudo, desayunar desnudo,... Son todos grandes placeres que se hacen en pelota picada. Hay alguno más, que fusiona dos grandes experiencias. Un ejemplo es cocinar desnudo, pero es más peligroso y hace falta atreverse y, como poco, usar delantal y presentar, por tanto, una restricción.

Habrá quien piense que hay placeres mucho mayores que los que he dicho. A mí podéis rebatirme fácilmente quienes penséis así, pero posiblemente a Orwell os dé más reparo hacerlo. Y es que... ¿cómo estaba Winston Smith en la novela "1984" cuando le detienen? Exacto: desnudo. ¿Y por qué? Porque se utiliza como representación de la mayor libertad que puede experimentarse. Y la libertad sí que es el goce supremo que podemos sentir.

sábado, 4 de mayo de 2013

Pinceladas de mí mismo

Me he decidido a desempolvar mis anotaciones. Las hago en una libreta algo especial que suelo llevar encima. No es una licencia literaria, es una libreta de las de siempre, de las típicas con la goma para cerrar la tapa. Es, por decirlo de alguna manera, donde plasmo lo que sé que se me olvidará y no quiero que pase. Lo malo es que al no llevarla siempre sino casi siempre, algunas cosas sí que tengo que recordarlas bien para no olvidarlas. Y otras, pues se me olvidan...

Y anoche, como en tantas ocasiones, tuve una de esas ideas que quería mantener y no llevaba la libreta encima. Estaba en Tribunal, al lado de la "Plaza del Grial", en un bar del que ahora no recuerdo el nombre. Creo que es Lozano o algo así... Un bar de los de toda la vida, vaya... Estaba tomando unas cañas con Ba y un amigo suyo, Ángel. A lo largo de la conversación salió uno de mis ya típicos "sobre eso tengo una teoría". Y, como les dije, llevo tiempo queriendo juntarlos todos a modo de reflexión sobre mí mismo, así que mientras seguíamos hablando iba pensando, sin decir nada, que tenía que hacerme un blog donde plasmarlos. Quién sabe si puede acabar en un ensayo sobre mi visión del mundo como terminé planteando... Sería un buen objetivo...

Cuando volvía a casa, dando vueltas a la idea, se me ocurrió llamarle "Pinceladas de ideas" pero me parecía un nombre un poco flojo y que no representaba el espíritu de lo que quería transmitir. Así que, pensándolo un poco más, he terminado en que las pinceladas no sean de ideas sino de mí mismo y que, así, éste sea el lugar en el que soltar pequeños fragmentos de mi "filosofía" personal (aunque considerar que eso sea filosofía es tan pretencioso que mejor haberlo escrito entrecomillado), los desvaríos que pueblan mi cabeza y algunas cosas que, no siendo mías (algo que, obviamente, diré), me impacten hasta el punto de generarme una reflexión profunda, que no necesariamente larga... De hecho, tengo una tendencia a extenderme que procuraré evitar.

Además, llega en un momento difícil, con cambios a la vista, con obsesiones y preocupaciones constantes, rabia y odio acumulados, con una gran incertidumbre. Supongo que el "clima" de crisis, destrucción de valores y todo el turbulento vendaval de cambio que se respira, ayudan a ello. 

Y se junta también con lo que llevo tiempo diciendo: que echo un montón de menos el Fotolog porque durante años supuso mi momento de reflexión al final del día. Un diario, pero no. Donde hablaba de lo que me preocupaba cada día y volcaba mucho sobre mí mismo. Es probable que, aunque con los cambios propios del tiempo que ha pasado, quien me leyera entonces, me conozca realmente bien.

Así pues, inicio esta andadura con una única pretensión: intentar ordenar mis pensamientos y conocerme un poco a mí mismo a ver si así me llego a entender algún día. No es un objetivo precisamente pequeño...

Tengo pensadas ya las primeras pinceladas, pero antes de someterlas a su publicación, quiero madurarlas bien. De momento, os doy la bienvenida a mi cabeza.